sábado, 18 de febrero de 2012

Mareante


Gustav Klimt


Rizada concurrencia: vientos, nubes
surcan el indecible mar y baten
alas sobre la sal sucesiva y doliente.
una y otra a la vez… La ola va
condenada a rasgar su tela sin cansancio
contra la piedra donde medita el hombre.
Él es del mar fin y comienzo,
y del cielo en los ojos cuando la luz le asiste,
y resuelto murmura un monosílabo
que es ya bajel del aire, ya del sueño.

© Rogelio Obaya